12 de junio de 2010

BENEDICTO XVI CLAUSURA AÑO SACERDOTAL


Ayer en Plaza San Pedro EL PAPA dio a fin el año sacerdotal pidiendo perdon a Dios por las faltas cometidas de los sacerdotes reiterando que no sucedera ninguna vez mas. Benedicto XVI dedicó gran parte de la homilía en el Vaticano a la pederastia eclesial, asunto que ha copado las primeras páginas de los periódicos en los últimos meses. Afirmó que no es casualidad que el escándalo haya estallado precisamente durante la celebración del Año Sacerdotal. "Era de esperar que al enemigo no le gustara que el sacerdocio brillara de nuevo; él hubiera preferido verlo desaparecer, para que al fin Dios fuera arrojado del mundo", dijo. "Así ha ocurrido que, precisamente en este año de alegría por el sacramento del sacerdocio, han salido a la luz los pecados de los sacerdotes, sobre todo el abuso a los pequeños, en el cual el sacerdocio, que lleva a cabo la solicitud de Dios por el bien del hombre, se convierte en lo contrario".

"Si el Año Sacerdotal hubiera sido una glorificación de nuestros logros humanos personales, habría sido destruido por estos hechos", dijo después. "Sin embargo, este hecho hay que considerarlo como una tarea de purificación, un quehacer que nos acompaña hacia el futuro y nos hace reconocer y amar más aún el gran don del sacerdocio".

El Papa prometió además que la Iglesia vigilará mejor las admisiones al seminario, "acompañando aún más a los sacerdotes en su camino y los peligros de la vida".

Sobre el encubrimiento de la pedofilia, Ratzinger pidió "severidad" e hizo esta reflexión: "Igual que el pastor necesita el bastón para proteger a su rebaño, también la Iglesia debe usar el bastón del pastor para proteger la fe contra los falsificadores, contra las orientaciones que son, en realidad, desorientaciones". "El bastón puede ser un servicio de amor. Hoy vemos que no se trata de amor cuando se toleran comportamientos indignos de la vida sacerdotal", concluyó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario